Desafíos organizacionales para la minería en la era de la Transformación Digital

Por: Carlos Flores

Artículo publicado en Revista Nueva Minería y Energía, edición de agosto 2020 https://www.nuevamineria.com/revista/agosto-2020-no-138/


Para prevenir la expansión del contagio por Covid 19, las empresas mineras han reducido entre el 40% y el 50% de trabajadores en faena, como medida de control sanitario[1]. Según datos de Cochilco, la producción ha sido afectada en un 31,9% durante este período, cifra menor a la experimentada por otros países como Perú (100%) y Canadá (41,6%), aunque superior a Australia (0,8%) [2]

La crisis producida por la pandemia se ha convertido en una prueba de fuego a la digitalización y automatización de los procesos, para mantener la continuidad operacional. El desarrollo alcanzado en los últimos 20 años por la gran minería del cobre permite hoy la operación remota de camiones de alto tonelaje, cargadores, sistemas de control automático, entre otros innumerables avances tecnológicos de clase mundial. Estas innovaciones fueron necesarias para aumentar la eficiencia y el control de riesgos de procesos, personas, activos y medioambiente, y así comercializar un producto acorde a los estándares internacionales.

Sin embargo, la necesidad de acelerar la digitalización y automatización es cada vez mayor y todo esfuerzo parece insuficiente. Es posible que esta crisis haya adelantado en algunas décadas lo que algunos autores han llamado la cuarta revolución industrial o la era de la transformación digital (TD)[3], un punto de inflexión sin precedentes, en que confluyen tecnologías digitales como la inteligencia artificial (IA), robótica, internet de las cosas (IoT), vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, computación cuántica, entre otros avances que describen la industria 4.0

¿Qué desafíos presenta la TD para las empresas mineras y qué impacto tendrá para la fuerza laboral?

En esta nueva era industrial, el desafío para la gran minería será desarrollar estrategias dinámicas, continuas e iterativas para la toma de decisiones ágiles, basadas en análisis de datos descriptivos, predictivos y prescriptivos (la mejor estrategia posible) que permitan lograr mayores niveles de eficiencia y optimizar los procesos.

Para lograr este propósito se deberán ajustar las organizaciones, rediseñar los roles, establecer nuevas formas de trabajo, nuevos sistemas de gestión basados en análisis de datos, desarrollo de capacidades adaptativas en las personas y liderazgos que incentiven la cultura de innovación. El desafío implica un cambio de mentalidad que impregne a toda la organización, para obtener el máximo beneficio de la tecnología, en función de la productividad y sustentabilidad, que incluye mejorar la calidad de vida de las personas, de su entorno social y ambiental.

Como es sabido, la TD implica una transformación de la organización y las empresas mineras en este sentido tienen mucho por hacer. Es necesario generar el cambio de sus estructuras rígidas hacia sistemas de trabajo en equipos flexibles y organizados por proyectos, con mayores niveles de autonomía y capacidad de adaptación a entornos complejos, donde se necesita obtener resultados rápidos y los requisitos son cambiantes o poco definidos.

Respecto a la fuerza laboral, no es fácil prever la magnitud del impacto que tendrá la TD, por la velocidad, amplitud y profundidad de las transformaciones; sin embargo, ciertamente cambiarán todos los tipos de trabajo, así como también la relación de las empresas con sus trabajadores, accionistas y clientes. Probablemente, la expansión de la automatización conducirá a reemplazar las labores mecánicamente repetitivas y se eliminarán los trabajos que actualmente representan riesgos para la salud y la seguridad de las personas. Esto obligará a la reconversión y creación de nuevas ocupaciones, con una mano de obra cada vez más capacitada para supervisar y mantener los sistemas automatizados. Y no sólo los trabajos físicos tendrán cambios, el desarrollo de la Inteligencia Artificial conducirá a reemplazar labores que implican patrones de comportamiento que serán posibles de reconocer y replicar a través de algoritmos complejos.[5]

Algunas recomendaciones que se mencionan en la literatura especializada para enfrentar esta revolución tecnológica hablan de Reinventar la Organización, lo que implicaría desarrollar, entre otras, las siguientes capacidades:[6]

  • Transformar el diseño organizacional desde esquemas jerárquicos hacia equipos interconectados.
  • Desarrollar una mentalidad de agilidad estratégica, para enfrentar un entorno complejo, incierto y dinámico.
  • Tomar decisiones estratégicas en base a análisis de datos e información sobre tendencias y cambios en el mercado (Data analytics).
  • Tolerancia al ensayo y error, las innovaciones requieren de procesos iterativos y de corrección rápida.
  • Reconvertir la fuerza laboral para adaptarse a los cambios tecnológicos.
  • Gestionar el cambio para concebir la automatización como un aliado y no como una amenaza, especialmente para las personas.

[1] Diego Hernández, presidente de SONAMI, entrevista en programa Estado Nacional de TVN, 5 de julio de 2020.
[2] Cochilco, Impacto del Covid 19 en la minería del cobre, mayo 2020.
[3] Klaus Schwab, La Cuarta Revolución Industrial, edición 2019, pág. 13
[4] Manuel Duarte, del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile en Automatización en minería: El futuro es ahora, 1 de abril de 2020.
[5] Yuval Noah Harari, 21 lecciones para el siglo XXI, edición de octubre 2019, pág.39.
[6] Dave Ulrich y Arthur Yeung, Reinventando la Organización, primera edición abril 2020.

Acerca del autor : Arturo Reyes
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